Trump recibe a los grandes rabinos jasídicos en la Casa Blanca: Jared Kushner y una antigua bendición para los gobernante

 



Washington, 3 de septiembre de 2026. Una reunión poco habitual tuvo lugar en el Despacho Oval de la Casa Blanca cuando el presidente Donald Trump recibió a una delegación de importantes líderes jasídicos y ultraortodoxos de Nueva York y Nueva Jersey.

El encuentro tuvo una duración aproximada de media hora y fue considerado histórico por la propia Casa Blanca, ya que una reunión de este tipo no se celebraba allí desde 1979. Entre los participantes estuvieron líderes de Satmar, Bobov, Vizhnitz, Skver y la gran yeshivá de Lakewood.

Pero hubo varios elementos que hicieron que esta reunión llamara especialmente la atención: la presencia de Jared Kushner, la participación de dos líderes de Satmar que llevan décadas enfrentados y, sobre todo, la antigua bendición hebrea que el gran rabino Aharon Teitelbaum recitó delante de Trump.



¿Quiénes se reunieron con Trump?

La delegación estuvo integrada por algunos de los principales dirigentes del judaísmo jasídico estadounidense.

Entre ellos se encontraban Aharon Teitelbaum, gran rabino de Satmar de Kiryas Joel; Zalman Leib Teitelbaum, líder de la rama de Satmar de Williamsburg; el Bobover Rebbe, Benzion Halberstam; el Vizhnitzer Rebbe de Monsey, Yisroel Hager; el rosh yeshivá de Lakewood, Malkiel Kotler; y un representante de la dinastía Skver.

La presencia de los dos líderes de Satmar fue particularmente significativa. Aharon y Zalman Leib son hermanos, pero representan ramas rivales de la misma comunidad desde la disputa sucesoria que siguió a la muerte de su padre, el rabino Moshe Teitelbaum, en 2006.

Durante la reunión ocurrió algo que llamó enormemente la atención dentro del mundo jasídico: los dos rabinos se encontraron cara a cara, se saludaron y se estrecharon la mano después de décadas sin hacerlo personalmente. Aharon incluso felicitó a su hermano por el compromiso de un nieto.

¿De qué hablaron con Trump?

La reunión no fue solamente ceremonial.

Antes de entrar al Despacho Oval, los líderes religiosos mantuvieron conversaciones con funcionarios de la administración Trump y posteriormente con el vicepresidente JD Vance.

Entre los asuntos planteados estuvieron las necesidades de las comunidades ultraortodoxas, la educación religiosa, la autonomía de las instituciones haredíes frente a determinadas exigencias del estado de Nueva York, las condiciones de los prisioneros judíos, alimentación kosher en las cárceles, vivienda para familias numerosas y cuestiones particulares relacionadas con Kiryas Joel.

También se mencionaron cuestiones relacionadas con pidyon shvuyim, expresión hebrea utilizada para referirse al rescate o liberación de personas cautivas o prisioneras.

Existe además información de medios de la comunidad haredí que señala que durante las conversaciones se abordó la crisis relacionada con el reclutamiento militar de estudiantes de yeshivá en Israel. Otros reportes habían señalado previamente que los rabinos habían acordado no convertir ese asunto en el tema central de la reunión. Por ello, conviene distinguir entre lo que está confirmado públicamente y lo que procede de fuentes comunitarias.



¿Y por qué estaba Jared Kushner?

Aquí aparece uno de los detalles más interesantes.

Jared Kushner, yerno de Trump y uno de sus asesores de mayor confianza, participó en la parte de la reunión realizada en el Despacho Oval.

Pero, según un relato publicado por una fuente de la comunidad jasídica, su presencia no fue simplemente circunstancial. Trump habría pedido expresamente que Kushner entrara en la sala, señalando que “tiene que estar aquí” ante la presencia de los distinguidos rabinos.

Kushner es además judío y ha desempeñado un papel importante en las políticas de la administración Trump relacionadas con Israel y Medio Oriente. Su presencia adquiere todavía más relevancia porque mantuvo un encuentro privado con Aharon Teitelbaum junto a Trump.

Por tanto, no se trató simplemente de una fotografía protocolaria. Kushner participó directamente en el encuentro con los líderes religiosos.

Un detalle sorprendente: Satmar es antisionista

La reunión tiene una particularidad que no debe pasarse por alto.

La corriente Satmar es religiosamente antisionista. Su posición teológica sostiene que el pueblo judío no debe establecer un Estado soberano mediante acción política humana antes de la llegada del Mesías.

Esto hace especialmente llamativa su presencia en la Casa Blanca de Donald Trump, un presidente estrechamente vinculado políticamente con Israel.

Sin embargo, es importante no meter a todos los rabinos presentes en el mismo saco: Satmar es explícitamente antisionista, mientras que otros grupos jasídicos presentes son descritos con mayor precisión como no sionistas o mantienen posiciones diferentes.

La reunión demuestra, por tanto, que las relaciones entre el gobierno estadounidense y las comunidades judías ultraortodoxas no pueden reducirse simplemente a la cuestión del sionismo político.



La oración que Aharon Teitelbaum recitó frente a Trump

Pero probablemente el momento más llamativo de todo el encuentro ocurrió cuando el gran rabino Aharon Teitelbaum se puso de pie frente a Trump y recitó una antigua bendición judía para el gobernante.

La oración comienza:

הַנּוֹתֵן תְּשׁוּעָה לַמְּלָכִים

HaNotén Teshuá laMelajim

que puede traducirse como:

“El que concede salvación a los reyes.”

La fórmula tradicional continúa:

“El que concede salvación a los reyes y gobierno a los príncipes; cuyo reino es reino de todos los mundos...”

La oración reconoce primero a Dios como el verdadero soberano y después pide que Él conceda protección, sabiduría, éxito y buen gobierno a la autoridad humana.

En la versión utilizada para los gobernantes se pide que Dios bendiga, guarde, proteja, ayude, eleve, engrandezca y exalte al gobernante, y que ponga en el corazón del gobernante y de sus consejeros misericordia para hacer el bien.

La oración concluye con una frase de enorme contenido religioso:

“En sus días y en nuestros días será salvada Judá, Israel habitará seguro, y vendrá a Sion el Redentor. Así sea Tu voluntad, y digamos: Amén.”

Durante la ceremonia, la oración fue traducida al inglés para Trump. El rabino también le entregó una copia escrita de la bendición.

No era una oración creada para Trump, es un rezo tradicional solo para reyes

Es importante aclarar esto.

HaNotén Teshuá no es una oración inventada específicamente para Donald Trump. Es una antigua fórmula judía utilizada tradicionalmente para pedir por el bienestar de los gobernantes.

Su lógica es particularmente interesante: el gobernante humano ejerce autoridad temporal, pero la oración deja claro que la autoridad suprema pertenece a Dios.

Por eso comienza hablando del Dios que concede salvación a los reyes y gobierno a los príncipes.

La tradición también tiene antecedentes históricos de esta práctica en las comunidades judías de la diáspora: vivir bajo una autoridad determinada y orar por la paz, estabilidad y buen gobierno del país donde se encuentra la comunidad.

El simbolismo de la escena

La escena del Despacho Oval reúne varios elementos poco comunes.

Por un lado, un presidente estadounidense recibe a algunos de los principales líderes del judaísmo jasídico.

Por otro, entre ellos se encuentra Satmar, una comunidad que mantiene una postura teológica antisionista.

Al mismo tiempo, Jared Kushner —una figura central del entorno político de Trump y estrechamente vinculada a los asuntos de Israel y Medio Oriente— participa directamente en el encuentro.

Y finalmente, frente al presidente de Estados Unidos, un gran rabino jasídico recita una antigua bendición que habla de reyes, gobierno, Israel, Judá, Sion y la llegada del Redentor.

Además, el encuentro produjo un acontecimiento inesperado dentro de la propia comunidad Satmar: dos hermanos enfrentados durante décadas se estrecharon nuevamente la mano.

Por eso, la reunión del 3 de septiembre no puede entenderse solamente como una fotografía política.

Fue simultáneamente un encuentro político, religioso y comunitario, en vísperas de Rosh Hashaná, el Año Nuevo judío. La reunión representa un acercamiento poco común entre la Casa Blanca y algunas de las comunidades judías más tradicionales de Estados Unidos.



Una escena para observar

Más allá de las interpretaciones políticas o proféticas que cada persona pueda hacer, hay un hecho objetivo que merece atención:

En el corazón del poder político estadounidense, un líder jasídico colocó delante del presidente una antigua fórmula que reconoce a Dios como Rey supremo, pide por el gobernante y termina hablando de la salvación de Judá, la seguridad de Israel y la llegada del Redentor a Sion.

Y todo esto ocurrió mientras Trump, JD Vance y Jared Kushner estaban reunidos con dirigentes de una de las comunidades religiosas judías más tradicionales y particulares del mundo.

La escena, por sí sola, tiene un enorme peso simbólico.


Lic. Andrés Isaac Orta

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